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28/10/07

Triángulos amorosos

No voy a hablar de los "tríos" sexuales (un hombre con dos mujeres o dos hombres con una mujer) que tanto gustan a la gente. Si quieren ver algo de eso, busquen una página porno de sexo gratis.
Hablaré sobre los triángulos que se forman cuando en una pareja existe un (a) amante. En estos casos, es un secreto, uno de los integrantes de la pareja desconoce la existencia de el otro o la otra. Se que este tema molesta a muchas personas, pero es algo que existe y es muy frecuente.
No todo el mundo es capaz o esta dispuesto a ser el otro o la otra; las personas que tienen las siguientes características quedan fuera automáticamente:
- Desean casarse y tener hijos... obviamente no es posible casarse con alguien que ya esta casado con otra persona.
- Personas posesivas y/o celosas... la pareja tiene una relación formal y hay que respetarlo.
- Necesitan controlar telefónicamente a la pareja... si la pareja tiene un esposo o esposa, no es correcto realizar llamadas telefónicas.
- Los que no soportan estar solas... cuando se es el otro o la otra, es necesario aceptar que la pareja no puede estar todo el tiempo con uno ya que tiene una familia.
- Personas que se enamoran con facilidad... o por lo menos creen estar enamorados. Para ser el otro o la otra, es necesario entender los sentimientos de manera racional.
Las personas que coinciden con lo antes expuesto, suelen tener opiniones negativas sobre los amantes, y no entienden como alguien es capaz de ser el otro o la otra; alegan que los que hacen esto tienen problemas de auto estima porque no se respetan a si mismos (sobre todo en el caso de las mujeres). El problema es que ven las cosas solo desde su propio punto de vista y no comprenden que hay personas con una estructura mental completamente diferente.
Es frecuente que el que decide ser el otro, no desee tener una relación formal, pero tampoco desee tener "aventuras" de una sola noche. Probablemente desea tener a alguien con quien mantener relaciones constantes y compartir algunas cosas sin que exista ningún compromiso.
Y lo mas importante es que para ser el otro o la otra, hay que entender que los seres humanos no nos pertenecen... las personas posesivas encontrarían absurdo este enunciado.
En conclusión, todo depende del punto de vista. Cada quien tiene sus propias opiniones, pero hay que saber que existen miles de opiniones diferentes, y aunque no nos guste, todas ellas son válidas.
Para los que ven los triángulos amorosos como una aberración, les daré una serie de ejemplos en los cuales predomina el número tres:
Los tres chiflados, los tres mosqueteros, las tres marías, la santísima trinidad, las tres carabelas de Colón, los tres tristes tigres, los tres cochinitos... y pare usted de contar.

27/8/07

El Otro


Para comprender mejor este artículo, les invito a leer el primer texto de este blog, titulado "La Otra" que trata básicamente de las amantes.


Dicen que las mujeres pueden tolerar una infidelidad mas fácilmente que los hombres... nunca me ha gustado generalizar ya que cada cabeza es un mundo. Pero estamos de acuerdo en que cuando una mujer es infiel, de alguna manera hiere "el ego masculino" de su pareja. Ante esta situación cada hombre reacciona de diferente manera.
Pero: ¿por que existen los otros, los amantes?. Esta claro que la mayoría de las mujeres no esta dispuesta a confesar una infidelidad por los prejuicios sociales, mas que por miedo a perder a la pareja. Si una mujer es infiel, se gana automáticamente una serie de adjetivos no tan calificativos como "zorra", "perra", "adúltera" y un largo etcétera.
Y sin embargo lo hacen, y mucho.
Por otro lado, ningún ser humano esta dispuesto a "compartir" a su pareja. Hay mujeres y hombres posesivos, y a la mayoría de las personas les molestaría dormir solos (o solas) sabiendo que su pareja está haciendo el amor con otra persona. Sin embargo, hay muchos hombres que se aventuran a mantener una relación secreta con una mujer casada... y algunas relaciones de este tipo pueden durar años, o hasta toda la vida (conozco casos).

Las mujeres casadas que buscan a otro hombre, a otra compañía aparte del esposo, a un amante, lo hacen por diversas razones. Están cansadas de hacer de sirvientas en la casa desde que llegan del trabajo; pasan todo el día en una oficina y luego tienen que llegar a cocinar y/o planchar la ropa, para "atender" a ese individuo a quien una vez juraron amor y fidelidad de por vida. Estas mujeres pasaron cinco años o mas en una universidad, tienen un trabajo estable, pero se ven lavando ropa y cocinando como unas esclavas... ¿y para que?, para que ese individuo que duerme con ellas les diga: "a mi mamá le queda mejor el guiso", "esta camisa quedó mal planchada", "no tengo interiores limpios", "¿otra vez vamos a cenar eso?"... etc, etc, etc.
Hay otras mujeres que tienen mas "suerte" ya que se han abocado tanto a su trabajo que pueden darse el lujo de contratar una mujer de servicio que haga ciertas tareas... sin embargo no se desliga por completo de la esclavitud, ya que la empleada doméstica no está a disposición las 24 horas, y aunque no le toque cocinar y planchar tiene que hacerse cargo de las compras, organizar la casa, y sobre todo tratar bien a un ser terrorífico: La Suegra.
Y también hay mujeres que aunque estudiaron un post-grado o solo terminaron la primaria, invariablemente "deciden" quedarse en casa por los hijos (aunque estos sean unos tipos de mas de 20 años). Sus vidas se limitan a las patéticas tareas del "ama de casa" y muchas de ellas desarrollan una capacidad extraordinaria para evitar el suicidio y para el auto engaño: se hacen creer ellas mismas pensando que su vida es perfecta.
Y sea como sea esto trae agotamiento físico, el cual se refleja en el organismo... y con los años los esposos no solo dejan de hacer cumplidos, sino que se vuelven hirientes aveces.

Pero en algún momento estas mujeres conocen a alguien especial. Puede ser un compañero de trabajo, un vecino, el amigo de un amigo... eso no importa. Puede ser un hombre atractivo, aunque en muchos casos, la realidad es que el esposo tiene poco o nada que envidiarle físicamente a "el otro". Es que en estos casos la mujer no busca un modelo, un hombre atractivo ni un dios griego; solo buscan a un hombre que esté con ellas sin pedir nada a cambio, sin pedir que le cocinen algo especial, sin reclamar porque la ropa quedó mal planchada o porque hay cierto desorden creado por ellos mismos.
Actualmente algunas mujeres mantienen una relación paralela a su matrimonio... no hay manera de establecer algún tipo de estadística o porcentaje ya que hay mucho silencio al respecto.

Estas mujeres, van a su trabajo y realizan las tareas domesticas que le toque según el caso, y lo hacen de manera automática. Entendieron que "ellas están para eso", y no les importa. Los comentarios de sus esposos ya no son tan hirientes; aunque la suegra no deja de ser un ser despreciable, ya no resulta tan molesta como antes porque de alguna manera.
"El esposo" esta para pedir el almuerzo, para criticar el trabajo de la empleada doméstica (culpando de alguna manera a la esposa, por su puesto). El esposo está para acumular ropa sucia, para quejarse, para criticar, para exigir... y ya no importa.
No importa que el esposo no sea una grata compañía, que no sea capaz de dar algo sin exigir, que no se comporte a la altura en la cama, que no sepa hacer cumplidos... para todo esto está el otro.

21/8/07

Perdiendo la individualidad

Mucha gente (hombres y mujeres) le temen a la idea del matrimonio; es un temor muy generalizado y subjetivo, lo curioso es que muy pocas personas saben exactamente por que le temen: dicen que no son capaces de ser fieles por el resto de su vida, o que no quieren ser sirvientas, o que no quieren tener responsabilidades económicas, entre otras cosas... sabemos que esto no tiene sentido porque: existen los y las amantes, se puede contratar una empleada doméstica para que haga ciertas cosas, y las responsabilidades económicas compartidas son mas llevaderas que las responsabilidades económicas de un individuo que vive solo.
El detalle está en que muy pocos son capaces de decir lo que realmente pasa, y no es que no quieran decirlo, sino que ni siquiera saben a que se debe su temor; es algo que muchos seres humanos tenemos incrustado en lo mas profundo de nuestro subconsciente.

Y no es nada mas que el temor de perder nuestra individualidad. No me refiero a la libertad sexual, ni a la autonomía económica. Tampoco me refiero a la comunidad de bienes ni a toda esa burocracia legal que se genera con un matrimonio. Estas son cosas que se pueden resolver, o por lo menos uno se puede acostumbrar.
Me refiero a casos cotidianos, a cosas tan sencillas que pueden pasar desapercibidas pero que se nos clavan en el subconsciente por el resto de nuestra vida: ya "mi casa" no existe, ahora es "la casa", y sobre todo cuando hay niños. No existe concepto de "mi cama", "mi closet"... todas esas cosas pasan a ser espacios compartidos bajo ciertas negociaciones o ciertas normas... ya no se puede comer en la cama porque a la pareja le molesta, hay que tener cuidado en el baño, no por tenerlo como a uno le gusta, sino para no molestar a otra persona.

Estas son cosas tangibles, se trata de objetos y espacios que podemos sentir, pero hay algo peor: nuestra individualidad mental. Muchos matrimonios terminan porque llega un momento en que ya no existen los términos: "yo quiero", "voy a" ni "pienso"; todo pasa a ser: "queremos", "vamos a" y "pensamos", y esto es lo mas peligroso de todo, por esto es que muchas parejas se separan sin saber exactamente qué fue lo que pasó y terminan diciendo: "dejamos de querernos", "se nos acabó el amor", en un tono que no convence a nadie.
Y no es que el amor se acabe, no es que la "rutina" sea terrible, no es que la convivencia haya hecho que ambos chocaran, no. Simplemente es que se perdió la individualidad.

Se que a mucha gente le afecta la soledad, y que aveces desean compartir su vida con alguien, y estoy de acuerdo con ellos, la soledad absoluta enloquece... pero una cosa es compartir la vida y otra cosa es compartir el alma.

23/6/07

El amor es locura


No voy a hablar exactamente de amor para no entrar en polémica; simplemente voy a referirme a la atracción, la emoción y el interés que sentimos por nuestras parejas. Desde el momento en que conocemos a esa persona hasta que todo acaba, se presentan distintos estados de locura:

La sicosis maniaco - depresiva: Al principio existe esa persona que nos atrae, pero no está con nosotros. El tiempo es eterno y a la vez pasa volando mientras buscamos la manera de atraer la atención de esa persona. A veces sentimos que falta poco para poder estar a su lado. Otras veces sentimos que esa persona nunca se interesará por nada, y que todo el esfuerzo ha sido en vano. Esta mezcla de sentimientos opuestos es análoga a la sicosis maniaco depresiva.
Obsesión: Llega un punto en el que prácticamente solo pensamos en esa persona. No importa lo que estemos haciendo o donde estemos, siempre hay algo que nos recuerda a esa persona tan "especial", desde un lápiz hasta una hormiga, cualquier cosa. Nos dormimos pensando en esa persona y el primer pensamiento en la mañana es con respecto a esa persona. Esto es obsesión.
Luego, si tenemos "suerte", por fin esa persona nos muestra interés... si, ya estamos casi seguros que puede haber una relación o algo, pero todavía no ha pasado nada. En este momento, ya nos hemos curado de la sicosis maniaco - depresiva, pero todavía tenemos obsesión y es peor que antes. No solo pensamos conscientemente en esa persona, sino que literalmente nos obsesionamos con la idea de que cada vez está mas cerca un posible acercamiento.
Delirios: Cuando por fin comienza la relación, ya la obsesión no es tan fuerte, aún persiste, pero es apocada por los delirios.
Vemos cosas que no existen: esa persona nos parece mas hermosa de lo que realmente es, vemos virtudes que no tiene, no percibimos la realidad de sus defectos. Cualquier situación ocasional es percibida como un detalle extraordinario.
Aquí los celos también entran: percibimos una posible infidelidad donde no la hay, sentimos una ofensa espantosa si esa persona mira a alguien mas... aunque sea de reojo; ya los amigos son potenciales rivales... en fin, vemos y escuchamos cosas que no existen, deliramos.
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Rumbo al manicomio: Tarde o temprano llega un momento en la relación en que hay que tomar una decisión: terminar todo, continuar como se está o cometer la atrocidad de casarse.
Si se decide el matrimonio, creemos que no podemos existir sin esa persona, esto es absolutamente falso, pero cuando se sufre de delirio no existe un límite claro entre la verdad y lo absurdo. Los delirios serán mas recurrentes a medida que se acerque la fecha fatídica: idealizaciones del evento (la fiesta, el traje, etc.), idealizaciones imposiblemente perfectas de lo que será la "vida" de casados. En muchos casos se sufre otra ves de obsesión, en el caso de las mujeres suelen pensar constantemente en algo tan banal, superfluo y absurdo como un vestido blanco e incómodo que usarán una sola vez en su vida. También puede haber una recaída en la sicosis maniaco depresiva: a veces cualquiera de los dos siente que todo es perfecto, que serán felices por el resto de su vida, pero dos segundos después están aterrorizados con la posibilidad que tal vez no todo salga tan perfecto.
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Síndrome de bournout: Una vez casados o juntados, ya no hay obsesión, ni sicosis maniaco depresiva, ni delirios. No hay nada. Vamos como autómatas: nos despertamos, nos vestimos, desayunamos, vamos al trabajo, regresamos a la casa, hacemos los quehaceres domésticos respectivos según el acuerdo, cenamos y nos vamos a la cama. Pueden transcurrir años así... años o toda la vida.
Caemos en un estrés derivado del cumplimiento obligatorio de objetivos propuestos en un momento de inconsciencia, de delirio. Lo que pensábamos que sería perfecto se convierte en una monotonía estresante, que nos mata por dentro.
Comienzan a aparecer trastornos de sueño, dolores extraños que justificamos con la edad, problemas gastrointestinales que adjudicamos a la incapacidad para cocinar de nuestras parejas. Sin darnos cuenta caemos en un agotamiento general, una insatisfacción inconsciente.
Ya no existe un "voy a..", "yo quiero...", ahora todo es: "vamos a...", "queremos...", y esto causa una despersonalización tan grande que se deterioran las viejas y valiosas amistades y cada vez es mas baja la auto estima... claro, todo lo justificamos con la edad.
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A veces suceden milagros: Algunas personas tienen la suerte de darse cuenta que hay algo que esta mal. Al principio no saben exactamente que es, pero sienten que, definitivamente, algo en sus vidas está funcionando muy mal. Por fin están despertando, y tienen suerte, muchos nunca despiertan. Están despertando por primera vez desde que conocieron a esa persona "especial".
Es difícil asumir los errores, asumir que nos equivocamos. Pero es aún mas difícil asumir que estábamos locos.
La difícil rehabilitación: La separación o el divorcio es como un tratamiento intensivo de desintoxicación, a veces es tan difícil y doloroso que pensamos en la posibilidad de dejar todo así y continuar como estábamos... pero ya despertamos, no hay marcha atrás.
Los tramites legales toman tiempo, pero es lo que menos importa. Lo mas importante es el conflicto que sentimos cuando nos damos cuenta que todas aquellas maravillas que veíamos en un estado de delirio eran falsas, no existen los elefantes rosados, no existen los príncipes azules, no existen las princesas encantadas... solo existen personas de carne y hueso, personas que quieren quitarnos nuestras propiedades, personas que nos reclaman derechos... personas por las que estuvimos a punto de acabar con nuestras vidas.
El verdadero final feliz: ya todo terminó, se habló lo que se tenía que hablar; lo que se pudo hacer y no se hizo queda así. Nos sentimos extraños, hay sensación de fracaso, de engaño, nos estábamos engañando a nosotros mismos.
El ser humano es un animal de costumbre, y nos acostumbramos a lo bueno y a lo malo también. Habíamos pasado años escuchando los ronquidos de esa persona, sus reclamos; pasamos años esforzándonos en vano para complacer a esa persona. Ahora no hay ronquidos, no hay reclamos y no necesitamos satisfacer a nadie. Se siente un vacío, si.
Pero finalmente tenemos el último despertar. En medio del sentimiento de vacío, sentimos ganas de hacer algo, una actividad, comer algo o lo que sea, ya no hay que consultarlo con nadie, pero no se siente vacío, porque finalmente, por primera vez en muchos años surge la frase: "yo quiero...".

18/6/07

La Otra



La mayoría de las mujeres casadas, o con pareja estable, cometen el error de converirse en la sombra de sus maridos: revisan constantemente sus pertenencias, su ropa; algunas consiguen la clave del correo electrónico y lo revisan; otras espían los mensajes telefónicos. es una actitud defensiva, de alerta. Buscan algo, mejor dicho, a álguien. Buscan a la otra.
Lo gracioso es que la mayoría de esos pobres hombres no tienen a la famosa "otra", son mas fieles que un perro y sin embargo tienen que tolerar las malcriadeces absurdas de sus esposas. No importa como es el hombre, basta que la esposa se entere de la existencia de una secretaria nueva en la oficina de él, o que la jefa lo llame a su casa porque se ha presentado una emergencia en el trabajo. A veces basta solo con la enorme inseguridad de la mujer; se mira al espejo, y como no se parece a las modelos de las revistas, comienza a hacerle preguntas a su marido: "¿todavía te parezco atractiva?", "¿te parece que estoy gorda?"... y allí empieza todo.
Para una esposa obsesiva y celosa, "la otra" puede ser la chica de la farmacia, la señora de al lado, la secretaria misteriosa de la oficina, la novia del mejor amigo de su esposo... cualquiera. Y comienza una ansiosa búsqueda por saber quien es. Ella no piensa concretamente en terminar la relación, no piensa en hablar serenamente con su marido. Solo piensa que él tiene "otra" y necesita saber quien es; muchas veces, cuando su marido llega un poco mas tarde de lo habitual le pregunta: "¡estabas con la otra!, ¿verdad?".
La vida de este pobre hombre se transforma en un infierno aburrido. Se siente responsable por el malestar de su mujer pero al mismo tiempo se siente indignado porque le están reclamando algo que no ha hecho. Lo están castigando por algo que ni si quiera ha podido disfrutar.
Hasta que un día, este atormentado ser conoce a una mujer. Tal vez ella no tiene el cuerpo de una modelo, tal vez tiene tantas imperfecciones como cualquier ser humano. Pero el hombre siente con ella algo que no sentía desde hace mucho: tranquilidad.
Pasa un tiempo y la esposa celosa continúa en su búsqueda masoquista; su esposo últimamente llega tarde. Se sienta en la sala a esperarlo y cuando llega lo saluda con el insustituíble: "¿estabas con la otra?, ¿verdad?". El esposo la saluda calmado y serio, se va a su cuarto y cuando ella no lo ve sonrie y piensa: "no es la otra, es la misma".