
A partir del 2005 se comenzó a hablar sobre la polémica del transplante de rostro. En ese año, la francesa
Isabelle Dinore recibió tejido de nariz y labios de un cadáver.

Ella sufría depresiones, un buen día tomó sus pastillas para dormir y cayó desmallada… no creo que estas pastillas sean tan fuertes, nadie me saca de la cabeza que intentó suicidarse con una sobredosis. Su perro le mordió la cara arrancando y comiendo la nariz y los labios. Horas después, la mujer se despertó y no sintió ninguna molestia (asumo que aún estaba bajo el efecto de las pastillas) y procedió a encender un cigarrillo. Como no tenía labios, no pudo sujetar el cigarrillo en su boca y al mirarse en el espejo notó horrorizada que no tenía labios ni nariz.
Le realizaron el transplante en el 2005 y la recuperación ha sido
lenta, ya que tuvo que recobrar el control sobre el movimiento de su rostro. Al principio parecía que sufría parálisis facial, pero luego poco a poco recuperó la normalidad. Debe tomar medicamentos inmunosupresores por el resto de su vida para evitar que su sistema inmunológico ataque el transplante.

El segundo transplantado fue un chino llamado
Li Guoxing, que había quedado desfigurado tras ser víctima del ataque de un oso… que casualidad, los dos primeros transplantados han sufrido ataques de animales.
A Lí le transplantaron tejido de labios, nariz y una ceja en el 2006. Aparentemente tuvo varias reacciones de rechazo y los médicos ajustaron sus medicamentos. Cuando se recuperó se fue a su pueblo natal en China y por alguna extraña razón dejó de tomar los medicamentos que necesitaba para evitar el rechazo. Aparentemente falleció a raíz de esto. La causa y circunstancias de la muerte no están claras, en algunas fuentes se dice que murió por el rechazo de su organismo al transplante, en otras dice que se suicidó.
Es probable que la gente que por razones de fundamentalismo religioso y moral que no están de acuerdo con los transplantes de rostro, se hayan dedicado a decir que Li se suicidó para resaltar lo inadecuado de vivir con la cara de un cadáver. Hay que tener en cuenta

que Li era un hombre campesino, de hecho no sabía hablar cantones ni mandarín (lenguas oficiales en china), hablaba un dialecto tribal. Es posible que por ignorancia haya dejado de tomar los medicamentos.
Se han realizado
otros dos transplantes de rostro, pero los pacientes se
mantienen en el mas absoluto anonimato, quizás por miedo al acoso de la prensa, o por miedo al acoso de los detractores en vista de lo que le sucedió a Li.
El tercer transplantado fue un hombre francés que sufre la enfermedad de “Reck Linghausen”, un trastorno hereditario que produce numerosos neurofibromas. Los que padecen esta enfermedad adquieren un aspecto parecido al famoso
“hombre elefante”.Este tercer transplantado recibió tejido de nariz, boca mentón y mejillas en el 2007.
El cuarto transplante es el más extenso, ya que el paciente recibió el 80% del tejido facial incluyendo la mandíbula. Es una mujer, solo eso se sabe. No hay información sobre lo que le sucedió, en algunas fuentes se encuentra que estaba desfigurada por “una herida” (caramba, que extraordinario).

Espero que ahora no se cree el hábito de ocultar la identidad y los detalles de los transplantados de rostro, sería muy aburrido y es un tema bastante interesante.
Los detractores dicen que es peligroso ya que el que recibe el tejido puede manifestar “rechazo psicológico” a la cara del cadáver, ya que a parte que es un cadáver, no es posible encontrar un rostro idéntico, entonces es como tener otro rostro.
Está bien, debe ser complicado, pero para eso hay psiquiatras y psicólogos que pueden tratar al paciente y determinar si emocionalmente está apto o no para la cirugía.
Es muy fácil decir “no a los transplantes de rostro” cuando se tiene una cara más o menos normal, pero lo que importa es lo que necesitan las personas que están desfiguradas, ellos son los únicos que tienen derecho a opinar y a decidir, nosotros no.